A menudo, al observar el panorama mundial, surge una pregunta que ha intrigado a teólogos y creyentes por siglos: ¿Cuál es el destino final del pueblo de Israel? ¿Ha terminado Dios su trato con ellos o existe un plan trazado desde la eternidad que aún está por cumplirse?
Para entender el futuro, debemos mirar el origen. El plan de Dios no es un plan de contingencia; es un diseño perfecto que comenzó con una promesa y culminará en una persona: Jesucristo.
El Origen: Tres Promesas y un Pacto Eterno
Todo comenzó en Génesis 12, cuando Dios llamó a Abraham para que dejara su tierra y su parentela. En ese momento, el Creador estableció tres columnas fundamentales:
• Una Nueva Tierra como heredad.
• La formación de una Grande Nación.
• Una Bendición que alcanzaría a todas las familias de la tierra.
Lo que comenzó como un trato con un hombre se transformó en un Pacto Eterno. Dios confirmó estas promesas en Génesis 15 y 17, dejando claro que Su compromiso con Israel no era temporal, sino el fundamento para una Nueva Alianza que eventualmente abrazaría a todas las naciones.
El Nuevo Pacto: No es Desecho, es Propicio
A través del profeta Jeremías, Dios anunció algo revolucionario:
«He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá» (Jeremías 31:31).
Es vital comprender esto: Dios NUNCA ha desechado a Su pueblo. El Nuevo Pacto no invalida a Israel, sino que lo hace propicio para recibir las maravillosas promesas originales. Sin embargo, este cumplimiento tiene una condición innegociable: el liderazgo y la redención de Jesús. No existe salvación fuera de Él, ni para el gentil ni para el judío.
El «Endurecimiento» y el Misterio de la Gracia
¿Por qué muchos en Israel no han reconocido aún al Mesías? El apóstol Pablo lo explica como un «misterio» en Romanos 11:25-28.
Existe un endurecimiento parcial en Israel, pero este tiene un propósito divino: permitir que la «plenitud de los gentiles» entre al plan de salvación. Es un contraste asombroso:
• Por el Evangelio: Parecen distantes, permitiendo que el mensaje llegue al resto del mundo.
• Por la Elección: Son profundamente amados por causa de las promesas hechas a los patriarcas.
La Biblia es tajante: «Todo Israel será salvo«. Pero no por un camino distinto al nuestro, sino a través del mismo procedimiento: la fe en Cristo Jesús.
Las Evidencias Proféticas del Mañana
Dios tiene un cronograma exacto. Existen eventos proféticos que señalan el trato especial de Dios con Israel en el final de los tiempos:
• La Esperanza de los Huesos Secos: Como dice Ezequiel 37:14, Dios pondrá Su Espíritu en ellos para que vivan y reposen en su tierra. Es una resurrección espiritual nacional.
• El Sellamiento en la Tribulación: Durante los tiempos difíciles, Dios sellará a 144,000 israelitas y levantará testigos (Apocalipsis 11) para dar testimonio de Cristo.
• El Momento del Reconocimiento: Quizás la profecía más conmovedora está en Zacarías 12:10. Dios derramará un espíritu de gracia y oración, y entonces: «Me mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán por él como se llora por el hijo unigénito».
El Epicentro del Universo
El plan de Dios para Israel es una obra maestra de misericordia y control perfecto. El endurecimiento no fue un error, sino una pausa estratégica para que «todos los hombres sean salvos» (1 Timoteo 2:4).
Dios no ha terminado con Israel porque Dios siempre cumple Su palabra. Al final, el muro caerá, el velo será corrido y el pueblo de la promesa reconocerá que Jesucristo es el epicentro de todo el universo. Fuera de Él no hay salvación, pero en Él, la redención es completa y eterna.
¡Al Señor sea toda la gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Publicado por Temas Doctrinales





