Naasón Joaquín García, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo.
Nueva York, Nueva York, 25 de enero del 2026.
A la iglesia amada de Jesucristo:
Deseo que la paz de Dios gobierne vuestros corazones. Hemos entrado a un nuevo año con la bendición de Dios; un año menos de nuestra existencia, pero también un año que nos acerca más a nuestra gloriosa esperanza y triunfo. No debemos olvidar que el tiempo existe para nosotros, pero para Dios no existe, pues Él es el creador del tiempo.
Dentro del tiempo que Dios nos concede a todos los seres humanos, hay tiempo de nacer y hay tiempo de morir. Los hermanos del Consejo de Obispos me han platicado que algunos hermanos han dejado de existir. Conforme a la carne, esto nos duele; consciente, no es así. Para el que tiene la fe y la confianza de que su ciudadanía está en los cielos, la separación física es ganancia y se fortalece en la fe y la esperanza en estos acontecimientos naturales; porque aquellos hermanos fieles dejan un consuelo y una estela de buenas obras que les acompañará hasta el día del juicio, cuando recibirán el premio de su supremo llamamiento. Para los que han dormido en el Señor, ya no existe más el tiempo; ellos ahora son eternos y nosotros celebramos ese grande triunfo.
Quiero comunicarle a la iglesia del Señor que sigo adelante en mi proceso. Ruego de sus oraciones que elevan a Dios por mí todos los días, pero también oren por las autoridades; pidan por la jueza, pidan por la fiscalía, que Dios a ellos también les bendiga.
No es el lugar agradable donde me encuentro, pero desde este lugar siempre tengo a la iglesia en mi pensamiento y oro por todos ustedes. No ceso de pedirle a Dios por los hermanos sabios de la tercera edad. Me acuerdo de los matrimonios y le pido a Dios que los llene de fidelidad. Ruego por la juventud para que la palabra de Dios permanezca en ellos y sean prudentes. Pido por los pastores, por los diáconos y por todos los misioneros juntamente con sus esposas. También me acuerdo de los hermanos que están enfermos, otros sé que están en los hospitales, otros están postrados en sus hogares; también me acuerdo de los que están presos, de los necesitados y por toda la iglesia del Señor, a quienes desde lo más profundo de mi ser envío un amoroso saludo y un abrazo en el Señor.
Dios nos permita a través de nuestra vida y con nuestra conducta seguir siendo siempre un buen ejemplo y dar siempre testimonio de quiénes somos y qué es lo que somos. No importa lo que se diga de nosotros, no importa que hablen mal de la iglesia; nuestro ejemplo seguirá, nuestra vida seguirá, nuestro testimonio y sobre todo nuestra fe vamos a seguirle proclamando al mundo que somos cartas abiertas y leídas por todas las gentes.
Hermanos de la iglesia del Señor, nosotros no nos hemos detenido. Nuestro paso debe de seguir firme y seguiremos tras las huellas de nuestro Maestro Jesucristo. Caminemos con nuestra vista puesta en el blanco perfecto que es Jesucristo.
Dios los bendiga.
Vuestro en Cristo,
Naasón Joaquín García
Apóstol de mi Señor Jesucristo.






