La historia de la crucifixión de Jesús es uno de los relatos más conocidos del mundo, pero a menudo se nos escapan detalles que conectan profundamente los acontecimientos del Nuevo Testamento con los rituales más antiguos de la ley judía. Uno de los paralelismos más fascinantes se encuentra en la elección que Poncio Pilato dio a la multitud: Jesús de Nazaret o Barrabás.
Este momento, lejos de ser una simple coincidencia legal, refleja de manera impactante el antiguo ritual del Yom Kippur (el Día de la Expiación) descrito en el Antiguo Testamento.
El Ritual de Levítico 16 y la Tradición Judía
En el libro de Levítico, capítulo 16, se detalla cómo el sumo sacerdote debía purificar al pueblo de sus pecados una vez al año. Para ello, se utilizaban dos machos cabríos:
- El sacrificio: Un cabrío era sacrificado a Jehová en expiación por el pecado del pueblo.
- El cabrío expiatorio: Sobre el segundo cabrío, el sacerdote imponía sus manos para transferirle los pecados de Israel, y luego era liberado en el desierto (enviado a Azazel), cargando con las culpas del pueblo.
Aunque la Biblia hebrea especifica el uso de estos animales, la tradición judía recopilada en la Mishná (específicamente en Yoma 6:1) añadía una regla estricta sobre la costumbre de esta ceremonia: los dos machos cabríos debían ser lo más idénticos posible en apariencia, color, tamaño y valor monetario. El pueblo debía ver a dos seres virtualmente iguales antes de echar suertes sobre el destino de cada uno.
La Sorprendente Conexión con Barrabás
Al trasladarnos al Nuevo Testamento, durante el juicio de Jesús ante Pilato, nos encontramos con una escena que imita casi a la perfección este escenario de duplicidad.
El Nombre de Barrabás: “Jesús Barrabás”
Aunque la mayoría de las traducciones modernas solo lo llaman “Barrabás”, manuscritos antiguos y versiones bíblicas (como se sugiere en análisis textuales del Evangelio de Mateo 27:16-17) registran que el nombre completo de este prisionero era Jesús Barrabás. En aquella época, “Jesús” (Yeshua) era un nombre común. Pilato, por lo tanto, le estaba preguntando a la multitud: ¿A cuál de los dos Jesús quieren que libere?
El Significado de “Barrabás”
El nombre “Barrabás” no es solo un apellido, proviene del arameo Bar-Abba, que se traduce literalmente como “Hijo del Padre” (Bar = Hijo, Abba = Padre).
Esto nos presenta una ironía y un paralelismo teológico asombroso ante el pueblo:
- Tenían a Jesús Barrabás: El “hijo del padre” terrenal, un hombre rebelde y culpable de sedición.
- Tenían a Jesús de Nazaret: El verdadero Hijo del Padre celestial, inocente y sin pecado.
El Cierre del Círculo
Al igual que en el Día de la Expiación (Yom Kippur), la multitud se encontró frente a dos figuras con el mismo nombre y el mismo título simbólico (“Hijo del Padre”).
A través del clamor del pueblo, se echaron las “suertes”:
- El “cabrío” liberado: Jesús Barrabás (el culpable) fue puesto en libertad, cargando con el beneficio de la absolución a pesar de sus crímenes.
- El “cabrío” sacrificado: Jesús de Nazaret (el inocente) fue llevado a la muerte para derramar su sangre por el perdón de la humanidad.
Este paralelismo muestra cómo los textos del Antiguo Testamento (como Levítico, Éxodo y Génesis) no están aislados, sino que para la teología cristiana apuntaban proféticamente hacia el sacrificio final de Jesús en la cruz, donde el verdadero Hijo de Dios tomó el lugar del culpable para que este pudiera ser liberado.






